Las empacadoras de Manta le apuestan al valor agregado
MANTA, ECUADOR.-Para competir en el mercado del pescado y los mariscos se requiere de mucha creatividad. Esto lo comprendió Juan Benincasa, gerente de Mardex; una empacadora de pesca blanca de Manta.
Fuente: Patricio Ramos, Diario El Comercio
Él cuenta que desde 1995 el mercado se saturó porque las empacadoras solo exportaban pescado entero. Esto le obligó a buscar alternativas para mejorar su negocio y una de ellas fue darle valor agregado a ese producto.
“Al pescado que se enviaba al exterior de cuerpo entero había que filetearlo y su carne convertirla en porciones. Esas porciones, empacadas al vacío y congeladas, eran más atractivas”.
Su idea caló principalmente en el mercado de EE.UU., que se convirtió en su principal comprador. Más tarde diversificó aún más sus líneas de productos e incursionó en la elaboración de ensaladas con vegetales y pescado.
Hasta 1997 la idea de darle un valor agregado al producto fue exclusiva de Mardex, pero en la actualidad otras empresas, en especial de atún, siguen sus pasos. En Manta existen siete empacadoras de pesca blanca y una docena de atuneras que están en el negocio.
Bartolomé Fernández, gerente propietario de la empacadora Frigolab, asegura que el 90% de su producción tiene valor agregado (VA). “Los filetes y porciones, sin duda revolucionaron al negocio”, dice, al tiempo que comenta que hay clientes en EE.UU. que incluso envían salsas para que las empacadoreas ecuatorianas las agregen al pescado.
“Son requerimientos de los empresarios, solicitan de acuerdo con la cultura alimenticia de cada nación donde van los productos”.
En esta tendencia de mercado también se embarcaron las empacadoras de camarón. El producto estrella son las brochetas (pinchos) de camarón. Se elabora con cinco camarones grandes, los mismos que son incrustados en largos palillos de bambú. Se utiliza este material pues es más durable que la madera y además resistente a las temperaturas bajas.
Los empresarios de las transformadoras de atún también le pusieron VA a esta especie marina. El Grupo Visión, que aglutina a las empacadoras Tecopesca y Bilbosa, pensó que el atún podía venderse más que en filetes y enlatados. Por ello, en el 2003 trabajaron en la elaboración de brochetas de atún. Son cuadritos de tres centímetros. Cada una lleva entre tres y cuatro cuadritos que están separados por un pedazo de pimiento verde.
Para asumir ese reto, las empresas transformadoras tuvieron que realizar una innovación tecnológica e invirtieron alrededor de USD 120 millones en adecuaciones de las plantas de producción, en el último quinquenio.
Mónica Maldonado, directora ejecutiva de la Cámara Ecuatoriana de Industriales Atuneros (Ceipa), asegura que estas mejora también se orientaron a la incursión de los VA. El sector, dice Maldonado, ingresó con fuerza en los productos de las conservas.
“Ceipa ha trabajado fuerte en los sabores y las presentaciones. Por ejemplo, los VA en atún con romero, aceite de oliva y salsas. Esto nos ha hecho más competitivos” reconoce Maldonado.
Después de las porciones, filetes y brochetas, le llegó el turno a los precocidos. Vienen listo con aderezos y apanaduras. La ventaja que ofrece es que los consumidores solo tienen que ponerlo en el microhondas por pocos minutos para degustarlos. Existe variedad de este producto. Hay de camarón, atún, dorado, entre otros.
En la actualidad, las empresas transformadoras buscan valor agregado a la mayoría de producto. Incluso se hacen anillos de pulpo y calamar y trozos de pez espada, corvina y hasta merluza.
El 80% de la producción de las transformadoras de atún se exporta a la Unión Europea y el resto se reparte entre Oriente Medio y Latinoamérica. En promedio, los filete de dorado se comercializan en EE.UU. en USD 2,50, el filete de corvina entre USD 2,50 y USD 3,65 y la caja de Brochetas de camarón bordea los USD 50.
Según el Banco Central, las exportaciones de harina de pescado, enlatados y otros elaborados de mar crecieron 7% el año pasado.
Características
En el mercado nacional se ofertan los productos del mar que suman 15 variedades con VA, pero hay poco consumo. La mayor demanda esta en EE.UU. y en menor cantidad en Europa.
La lógica de valores busca la reutilización de las partes que en principio no eran utilizadas. La cabeza de los peces, vísceras, piel y huesos son utilizados para la elaborar harina de pescado.
Esta tendencia en el mercado hizo que las plazas de trabajo se dupliquen en Manta. En 1996 habían 16 000 puestos.
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